La tecnología, un réferi posible
Publicado: 23. ene, 2012 en Información general |
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Si bien la tecnología demuestra ser el mejor de los jueces del deporte, diversas disciplinas aún se resisten a incorporar su precisión y su ojo casi infalible. Árbitros humanos y herramientas techies, ¿una mixtura posible?
Al tiempo que dispositivos de última generación han revolucionado el modo en que disfrutamos el deporte desde el living de casa (¡hoy podemos ver goles en tres dimensiones!), y los avances de la ciencia son fundamentales en el entrenamiento de los atletas maximizando su rendimiento, la justicia deportiva se enfrenta al debate por la inserción de la tecnología para determinar aquello que el ojo humano no alcanza ver a simple vista, fallos que determinan mucho más que el resultado de un juego. El deporte, se sabe, además de esparcimiento y espectáculo es también un negocio que mueve millones.
Incluso bajo estas consideraciones, en la era digital aún existen múltiples organismos que resisten el ingreso del brazo tecnológico en la tarea arbitral. En este sentido puede afirmarse que los fallos en algunos deportes profesionales son tan justos o injustos en 2011 como en 1930, cuando se escribían cartas a máquina y el 3D era una quimera; año en el que se estrenaba en Estados Unidos “Anne Christie”, una de las primeras películas sonoras; y cuando se disputó en tierras uruguayas el primer Mundial de fútbol.
Treinta y seis años más tarde, en 1966, esta misma competencia de relevancia global se celebró en Inglaterra. En el encuentro definitorio, los británicos se enfrentaron al poderío de los alemanes en el mítico estadio de Wembley. El empate en dos luego de los noventa minutos obligó a definir los tantos en tiempo suplementario, y el seleccionado local se alzó con la victoria luego que el referí (humano, bien humano) convalidó como gol un zapatazo del atacante inglés Geoff Charles Hurst que en verdad nunca traspasó completamente la línea. ¡Injusticia! Pero claro, la tecnología televisiva era por entonces un pichoncito frente al crecido halcón actual.
Viajamos en tiempo y espacio. Aterrizamos en 2010, cuando las tabletas despegaron en el mercado y el sistema Kinect para Xbox 360 comenzaba a hacer furor en el segmento de los videogames; ese mismo año Sudáfrica es sede de la primera Copa del Mundo celebrada en el continente negro. Dos casos emblemáticos dentro del arbitraje tienen lugar en este evento. El primero: Carlos Tévez (aquel que antes de los partidos escuchaba música con un iPad en mano) anota un gol frente a México. El referí italiano Roberto Rosetti duda si el Apache estaba en posición prohibida al momento de la conquista, pero finalmente convalida el tanto. La afición azteca estalló contra Rosetti al acceder a la repetición del gol en las pantallas gigantes del estadio. Segundo caso: Alemania toma revancha de la final del ‘66 cuando el juez uruguayo Jorge Larrionda hace seguir el juego luego que un remate de Frank Lampard estalla en el travesaño, pica varios centímetros dentro del arco y cae luego en manos de Neuer, el arquero alemán. Gracias a la transmisión, durante el entretiempo el juez charrúa se entera de su error (humano, demasiado humano) y sabe que todas las críticas caerán sobre sus espaldas.
¿Por qué los grandísimos avances tecnológicos no han venido a subsanar los naturales errores humanos? Ocurre que el fútbol es un caso emblemático de aquellos que le han dicho “no” a la intervención de la ciencia para determinar veredictos. La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) ha enarbolado un argumento repetido: “A mayor precisión, menor naturalidad y adrenalina”. La voz de Dunga, ex jugador y actual DT de Brasil, se presenta como una clara muestra de estas opiniones: “Yo dejaría todo como está, si no hay polémica en el fútbol ustedes no estarían ahí y yo no estaría aquí”, dijo.
Pero esta tendencia parece empezar a virar su rumbo. En concordancia con cientos de voces que se alzan a favor del ingreso techie, el presidente de la FIFA Joseph Blatter ha declarado a la cadena ESPN que en la próxima Copa del Mundo que tendrá lugar en el año 2014, planean introducir herramientas que permitan a los jueces brindar un fallo certero para las jugadas dudosas. Además de la posibilidad de revisar las alternativas de juego en las pantallas, algunos contemplan instalar chips dentro de los balones los cuales admitirían poner fin a las polémicas gracias a la precisión electrónica. En este sentido, dijo el mandatario: “El fútbol es totalmente diferente a otros deportes: hay interrupciones del juego constantes. Para aprobarse el cambio deben cumplirse tres factores: precisión, inmediatez y accesibilidad”.
Javier Castrilli, ex referí, ya había manifestado su preocupación respecto a este tema al opinar que los encargados de impartir justicia se ven netamente perjudicados si la tecnología está presente en los estadios pero no es utilizada para ayudar a los jueces.
En esta misma línea de pensamiento, el juez italiano Pierluigi Collina opinó que criticar a un juez por un yerro “es como si a un médico se le pidiera que opere con utensilios de hace años los ligamentos de la rodilla de un jugador”. Y añadió: “Si un futbolista no puede volver a jugar, ¿sería culpa del médico?”.
Carlos Queiroz, entrenador portugués, declaró en una oportunidad: “No digo que sea ya mismo, pero el fútbol tiene que evolucionar, avanzar, y la tecnología tiene que utilizarse”.
El camino tecnológico en el fútbol, siempre negado, comienza a zanjarse.
Los que dicen “sí”
La industria tecnológica ha ganado su fama, entre otros dones, gracias a su creatividad e ingenio. En esta esfera, en algunos deportes se ha comenzado a utilizar el denominado “silbato inteligente”; el mismo permite a los jueces de deportes cronometrados detener el contador con sólo hacerlo sonar. Las implementaciones son variadas, aunque en la mayoría de los casos se trata de herramientas de repetición más o menos desarrolladas, según las necesidades y características de cada disciplina.
Desde el año 2006 en el básquet se instauró el sistema denominado “Instant Replay” el cual se utiliza para echar luz sobre jugadas clave. Cuando es solicitado, los jueces se reúnen para, a partir de las imágenes, dictar el veredicto. Una tecnología similar se utiliza en el béisbol y en el rugby. Este deporte dominado por los seleccionados de Oceanía, también brinda la posibilidad de oír en las transmisiones televisivas las palabras de los jueces mediante un sistema abierto de micrófonos.
El caso del tenis es también digno de ser mencionado. Los jugadores cuentan con dos oportunidades por set para solicitar una repetición que corre bajo un sistema conocido como “Ojo de halcón” u “Ojo de águila”. Se trata de un software que valiéndose de cámaras especiales ubicadas a lo largo y ancho de la cancha determina con precisión el pique de la pelota. Jugadores, jueces y público permanecen expectantes mientras las pantallas arrojan en pocos segundos el veredicto sobre el pique.
La esgrima brinda otro ejemplo interesante: hace ya algunos años se utilizan espadas con puntas especiales que emiten una señal al momento de hacer contacto con la ropa del oponente, la cual también es confeccionada con sensores especiales.
Finalmente, “Photo Finish” es un sistema que se utiliza en distintos deportes en los cuales los últimos segundos de competencia determinan el éxito y la derrota. El ciclismo, el atletismo, el hipismo y la natación son algunos de los ejemplos. Por mencionar un caso interesante, durante los Juegos Olímpicos de Beijín 2008, el estadounidense Michael Phelps y el serbio Mirolad Cavic llegaron casi al mismo instante al final de los 100 metros mariposa. Incluso tras las múltiples repeticiones televisivas, persistía la duda acerca de quién había sido el ganador de la medalla dorada. La delegación serbia alzó su voz de queja, “el ganador es Cavic”, sentenciaron. Los árbitros se reunieron y determinaron en el centro de control que el nadador americano había tocado la pared una centésima de segundo antes que el competidor europeo. En este enlace de la revista “Sports Illustrated” (http://bit.ly/3jsjVJ) se puede ver el cuadro por cuadro de la llegada, ¡es realmente sorprendente! Sin la tecnología, acaso hubiera acontecido un hecho injusto.
Se sobreentiende que no todos los deportes son iguales en su esencia. La tecnología no pretende invadir ni modificar tradiciones, sino auxiliar. ¿Cuánto tomar de ella? El debate está abierto.
Uriel Bederman
uriel.bederman@dattamagazine.com
Este artículo pertenece a la edición de junio de 2011 de DattaMagazine. Podés leerlo en su versión original en http://dattamagazine.com/junio-2011/


