Los videojuegos son cosas de grandes
Publicado: 08. jun, 2011 en Curiosidades, Juegos |
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Un estudio reciente demuestra que el jugador promedio tiene 37 años, mientras que la edad promedio de quienes más compran videojuegos es de 41. Los más chicos acostumbran jugar con sus padres.
Quien hoy tiene entre 30 y 40 años, seguramente pasó incontables horas de su infancia metiendo fichas en los inolvidables “fichines”, saltando de aventura en aventura, disfrutando de la musiquita chillona que celebraba el paso al siguiente nivel y soñando con la idea de poder tener su juego favorito en su casa, para disfrutarlo sin parar durante horas y horas.
Hoy que el sueño es una realidad, y las consolas hogareñas permiten sumergirse en un juego durante horas enteras sin verse interrumpido por un pedido de nuevas fichas, aquel niño ochentoso se niega a soltar del joystick.
Así lo demuestra un estudio de la Entertainment Software Association (ESA), organización que representa a la industria de los videojuegos en Estados Unidos. Los resultados indican que el jugador acérrimo promedio, o “gamer”, tiene 37 años. Y por más que no les guste a los que se quejan porque los títulos actuales son muy violentos para los chicos de primaria, lo cierto es que el comprador promedio de videojuegos tiene 41 años.
Estos jugadores adultos ya tienen hijos propios, con los que comparten su amor por las aventuras escondidas en las consolas. El estudio de la ESA muestra que el 45% de los padres juega con sus hijos “al menos una vez por semana”.
Tanta participación de los adultos en un tema que se estimaba más cercano a niños y adolescentes, trae tranquilidad sobre algo que preocupa seriamente: que los más chicos puedan comprar títulos violentos sin autorización de sus padres. La ESA dice que los adultos participan en la compra o alquiler de videojuegos en el 91% de los casos. El 90% de los padres también conoce la temática de los juegos que juegan sus hijos.
Del estudio también se desprende que el 86% de los adultos conoce la calificación de los juegos que compran sus hijos y, dentro de ese grupo, el 98% considera correcta la calificación asignada.
Las cifras auyentan los fantasmas que acusan a la industria de videojuegos de no imponer control sobre el contenido que llega a manos de los más pequeños de la casa. Y coincide con una investigación reciente de la Comisión de Comercialización de Estados Unidos, que reveló que apenas el 13% de los adolescentes menores de edad consiguieron comprar libremente juegos destinados a mayores de 17, mientras que un 38% pudo comprar DVDs de películas para adultos.


